Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Masturbarse en sueños*

No adorno el título porque como la actividad en sí todos lo hemos experimentado. Podemos negarlo pero nadie puede asegurar con rotundidad que nunca ha soñado que se masturba, en parte porque la mayoría olvida sus sueños apenas abre los ojos en la mañana, pero ¿tiene algún significado una escena de este tipo?

Hace casi 7 años atravesé una crisis personal, profesional, emocional, etc. que hoy recuerdo con esperanza pero también con desagrado. Las huellas que dejó fueron profundas, al punto que hoy puedo reconocer elementos en común con las vivencias de ese entonces, de ahí que me haya volcado a la lectura del diario de esa época para tratar de entender todo mejor y acelerar el proceso de toma de consciencia, a ver si así evito repetir situaciones molestas. En uno de los cuadernos de esa época encontré este sueño:
“Yo era House, M.D., me masturbaba y quería estar sola. Tenía bastante control de mi vida, eso me gustó. En un punto del sueño veo a través de una ventana, dirijo la mirada hacia arriba y veo a dos parejas, en un piso una, en el siguiente otra. Se ven felices e irreales, son caleños, actores de novela.”
Luego busqué el significado de soñar con masturbarse en uno de los miles de diccionarios que hay en Internet. Encontré interpretaciones relacionadas con desolación y vulnerabilidad propia, que encajaban bien con el modo en que me sentía en ese entonces, cuando vivía en donde no quería y con quien no quería.

En este momento una amiga también está pasando por una crisis vital, como parece que le ocurre a medio planeta, y hablando del asunto llegamos al tema de la masturbación, pero para evitar que imagines escenas de sexo lésbico iré directo al punto: masturbarse en la vida despierta o en sueños cuando las circunstancias que te rodean son todo menos ideales está relacionado con tomar el control. La masturbación es, por definición, la capacidad de proporcionarse placer a sí mismo, sin la intervención de terceros, al menos no físicamente, porque para divertirnos todos necesitamos un estímulo inspirador. Mi amiga y yo concluimos que cuando te faltan muchas cosas, cuando no puedes darte lujos materiales porque la plata, te premias con sexo, ese placer que siempre está ahí, disponible y a tu alcance, incluso en ausencia de pareja.

En el momento en que escribí mi sueño me sentía así, vulnerable, desprotegida, desesperanzada y fueron justamente los sueños −no sólo los eróticos− junto a la escritura los que me ayudaron a salir del pozo en el que sentía me había hundido. Hoy, por fortuna, mi vida está mucho mejor que en la época en la que tuve ese sueño, así todavía haya muchos aspectos que sigo queriendo cambiar. Algunos los he resuelto en estos años y otros me siguen esquivando, pero sea como fuere hoy tengo más claro que antes que los mundos íntimos siempre están ahí para consolarnos (nunca mejor dicho), recordándonos que así busquemos magia afuera, las soluciones más duraderas vienen de nuestro interior, en forma de orgasmos o de viajes nocturnos.

*Desde hace años tengo un blog dedicado al mundo onírico pero teniendo en cuenta el carácter sexual de esta columna y que a veces parece que tengo abandonado este espacio preferí publicarlo aquí. 

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