Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Esto nunca pasó

Esta conversación no ha ocurrido, es sólo el modo en el que la imagino. Él y yo nunca nos hemos visto. Jamás. Este hecho es algo así como una constante en mi vida. De todos modos yo siento que lo conozco y él siente que me conoce. Él me lee, a veces y es probable que usted lea esto antes que él.

–No es ella, es sólo el momento que está viviendo.

–Sí es ella, es que no quiere hacer nada, es que está muy cómoda en sus vacaciones indefinidas mientras yo la mantengo.

–Bueno, yo también fui así en una época.

–Tú nunca fuiste así.

–Que sí, no quieres creerlo, no quieres verlo porque ahora soy distinta pero yo también fui ella o como ella.

–Tú siempre has trabajado, nadie te ha mantenido.

–Un hombre no, mi pareja no, pero mis papás sí. Esta imagen que doy de mujer autosuficiente es sólo uno de mis trucos mejores.

–Te lo repito: tú no eres ella.

–No importa, sé bien cómo es ser ella, sé cómo termina la historia y sé dónde se equivoca.

–A ver ¿cómo termina?

–Termina con ella golpeándose con la realidad, dándose cuenta de las etapas que se saltó por ir directo a la de “jugar a la casita”.

–…

–Ella no es mala, yo tampoco lo fui, simplemente creí que la convivencia era más fácil, que estaba bien dejarlo a él limpiar la casa y cocinar mientras yo me dedicaba a posar como escritora.

–Entonces el problema nunca fue la plata.

–No, en esa época tenía ahorros y también trabajaba, pero trabajaba para afuera no para adentro; confiaba en que si él necesitaba algo me lo pediría, como me pedía todo lo demás, o eso creía. No vi, no quise ver las señales que él me enviaba.

–¿Y entonces?

–En algo tuve razón, cuando se cansó, cuando necesitó espacio me lo dijo me lo pidió y tú sabes cómo terminó todo…

–Con él felizmente unido a otra.

–Exacto. A mí me habría gustado que alguien me hubiese aconsejado, que me hubiese ayudado a ver lo que yo alegremente ignoraba, por eso te digo estas cosas, aunque sé que no te gusta hablar de estos temas.

–…cierto

–Sí, yo ahora soy otra pero es porque he vivido sola algún tiempo, porque ahora comprendo por experiencia y no por libros lo que es hacerte cargo de tu vida, de tus éxitos y de tus desastres. Para llegar a este punto he tenido que combatir con mis demonios, dejar que me hieran del modo menos glamuroso y luego seguir, despeinada y revolcada.

–Pero es tan difícil.

–Porque vale la pena, porque las mejores relaciones son las que se construyen y eso no pasa de un día para otro.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Elena, Leila y Bijou

Encaré la lectura de otro cuento del libro Delta de Venus de Anaïs Nin sin saber todo lo que me esperaba. Lo que pretendía que fuera un entretenimiento de unos pocos minutos terminó en una tarea, muy placentera, que duró horas, tal vez.

Elena es la protagonista de esta historia pero en el fragmento, explícito y lésbico, que decidí leer en voz alta comparte escenas con Leila y Bijou.