Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 18 de julio de 2014

Quizás lo que te hace falta es una muñeca inflable


Lars es un hombre que acepta las invitaciones que le hace su cuñada sólo para lo deje en paz. Luego, evita el compromiso o huye de este tan pronto como puede. Él sabe bien que las relaciones personales son complicadas y demandantes, por eso en cuanto se entera de que la mujer perfecta existe y está hecha de látex comienza a decidir cuáles serán sus medidas, cuál el color de su pelo, cuál el de sus ojos y también cómo será su historia.

Una película que comienza de un modo lento y enigmático se abre con inteligencia y sensibilidad para revelar la utilidad que puede tener una muñeca sexual en un proceso de desarrollo individual.

Las situaciones, en apariencia absurdas, de Lars and the real girl (2007) descubren traumas, neurosis y prejuicios que la mayoría de las veces preferimos ocultar, creyendo que así los demás, familiares y desconocidos, nos amarán más y mejor.

El papel que juega la comunidad en esta historia me hizo fantasear con un mundo distinto, uno en el que la diferencia se respeta y se acoge para que el otro pueda crecer al ritmo que necesita y cuando le hace falta, al tiempo que transforma al grupo al que pertenece.

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