Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 8 de febrero de 2013

El malditismo de los calzones


En el cajón de ropa interior de una mujer se pueden encontrar varias cosas: mariposas o pingüinos estampados en una tela de algodón, composiciones geométricas que alguna vez fueron planos sobre la mesa de un ingeniero consciente de que la falta de estima personal es un negocio redondo, encajes que parecen haber sido bordados por hadas desnudas y piezas que desafían el razonamiento espacial promedio, pero habrá también, mezclada entre los colores favoritos y los hilos gastados por la cotidianidad, un brasier, unos calzones impecables, quizás con una pieza de plástico de la que colgaba la etiqueta que le daba su cariz de novedad, la que venía con promesas de niveles alucinantes de placer o de uniones de amor místico, eterno, fortalecido después de la revuelta… promesas incumplidas, fantasías rotas que los convirtieron en un fósil flexible que está ahí para recordarle que a veces lo más difícil es deshacerse de los recuerdos que hacen arder la piel.

primer plano de encaje en brasier
katmystiry

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