Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 1 de febrero de 2013

Cómo ser amigo de una mujer sin naufragar en el intento: ¿Amiga y amante?


EvaK
El culo de Andrea era uno de los favoritos del subconsciente de Carlos a la hora de inventar sueños eróticos, sin embargo él lo ignoraba porque rara vez los recordaba. Estando despierto se divertía mucho con ella. Era una de esas rarezas que le hablaba de motores con la pasión de un ingeniero, además se iba cuando, estando en un bar, lo veía con ánimo de cacería.

Una noche, en la que trabajaba como bestia para entregar unos diseños nuevos, se quedó dormido frente a su máquina después de estirarse un poco en la silla. El cansancio profundo hizo que casi inmediatamente comenzara a soñar, cogía a Andrea por detrás y ella pedía más. Estaba a punto de estallar cuando un barco silbó, era un vapor, sentía que ya no podía aguantar más pero el ruido inoportuno de la nave lo distraía, lo enfriaba. Su mente comenzó a conectar los puntos hasta descubrir la situación, se despertó confundido, se pegó en una rodilla y fue a la cocina para apagar el fogón. Preparó una jarra nueva de té y volvió al trabajo.

La inquietud estaba plantada, había sido suficiente con despertar en un momento distinto del ciclo onírico.

Durante algunos días evadió a Andrea, primero quería ir a un sex shop para comprar algún juguetico con el que pudiera hacerle la propuesta de minifalda cortísima sin usar palabras. Prefería los gestos.

El sitio era menos sórdido y más agradable de lo que se había imaginado, incluso había visto a un par de viejas que tranquilamente podría haberse empacado. Echó un ojo hasta que se decidió por una versión sencilla del famoso conejito. Se acercó a la caja para pagar. Adelante suyo estaban dos hombres hablando mientras el empleado regresaba:

─Qué cagada.
─Sí, Marcela era una dura para la fórmula uno.
─¿Era? ¿ya la mató o qué?
─No, o casi, mejor dicho no sé. Por qué diablos uno no podrá tener el pito guardado en vez de estárselo ofreciendo a la mejor amiga.
─No se sabe lo que se tiene…
─Ay, no me joda, por pensar así, como gente de otro siglo es que uno la caga.
─Bueno, sí.
─Sí, se puede ser amigo de una vieja, pero amigo y amante difícil, es mejor escoger para no andar en estos enredos tan jartos.
─Así se pierde menos.
─Exacto.

Carlos dejó al roedor encima de la vitrina, justo cuando el cajero volvía sosteniendo una caja con los colores del arco iris llena de tubos que parecían guardar lubricantes.

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