Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 18 de enero de 2013

Y nosotros ¿qué venimos siendo?


“El transexual es una persona que siente que nació en el cuerpo equivocado”. Así describía mi profesor de Psicopatología una de las conductas sexuales que nuestra cultura considera desviadas, pero, a la que nació con un poquito menos de cromosoma X ¿cómo le decimos?, ¿menos mujer?, ¿3/4 de mujer?, y al que viene con una X “que no le tocaba”, ¿gay en cuerpo errado? o ¿lesbiana?, a ver, ¿cómo?

No estoy exagerando con las preguntas, simplemente es muy difícil no hacérselas y reprimir la curiosidad, esa que te empuja a buscar en Google cómo se ven los genitales de los hermafroditas, después de ver XXY (2007).



Mi curiosidad venía por otro lado. Encontré la película por mi atracción extraña hacia Piriápolis, una ciudad que me mueve fibras muy sensibles, entonces, con la esperanza de verle las playas y los cielos, esa misma que lleva al adolescente pajero a buscar imágenes fugaces de tetas y culos, me embarqué en una travesía que me cuestionó gracias a Lucía Puenzo, la guionista y directora de esta cinta.

Inés Efrón es la protagonista. Le presta el cuerpo a Álex de 15 años, que luego se involucrará con Álvaro, el hijo de una pareja que visita su familia esperando hablar de cirugías que podrían afectar directamente su futuro.

XXY ganó muchos premios y es comprensible. La fotografía es muy bonita ─acá ni siquiera intento ser objetiva porque amos los paisajes de Piriápolis y sus alrededores─, la música es pertinente, te lleva a la inmersión total en la incomodidad que están sintiendo los personajes. En conjunto la veo como una pieza redonda, robusta y que se las arregla para sacudirte los prejuicios sin caer en la chabacanería.

Ricardo Darín, que a esta altura ha acumulado pruebas en demasía de porqué es patrimonio del cine argentino, le suma naturalidad a la historia, haciéndola más llevadera cuando el guión alcanza puntos emocionales angustiantes.

El resultado que Lucía Puenzo logró me hace odiarla un poco y además querer parecerme a ella. Ha escrito varios libros y guiones para otras películas. Cuando la entrevistan te das cuenta de que piensa a mil por hora, en imágenes, y casi adivinas que se desespera porque su vida no van tan rápido como le gustaría, a pesar de que normalmente está envuelta en varios proyectos grandes a la vez.

Si no ves XXY no pasa nada, pero si la ves te das cuenta de que el cine latinoamericano no es siempre un episodio de telenovela que dura más de hora y media.

Recomiendo ir a este enlace para aclarar algunas dudas acerca del síndrome genético que menciona la película.

1 comentario:

  1. Tanto para recordar de esta peli: ese amor incondicional y explícito del padre de Alex, el distante y detestable padre de Álvaro, el ensañamiento contra el indefenso, la valentía del amigo verdadero, lo que le contesta Alex a Álvaro cuando el le dice que se había enamorado: no, a vos te pasó otra cosa, en fin ...

    ResponderEliminar