Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Cuando conozca a una soltera digna, huya



A la soledad se la suele ver como un ente oscuro y denso del que es mejor huir en cuanto se tiene oportunidad, sin importar el modo. Beber barriles enteros de licor y/o encamarse con el primer aparecido son métodos populares entre las solteras dignas cuando buscan evadir charlas de tú a tú consigo mismas, así las consecuencias de esos ejercicios contemplativos sean más positivas que negativas. 

Quizás sea por la huella grasosa del machismo que a un hombre le queda menos mal que a una mujer sentarse sin compañía a tomar en la barra de un hotel; del hombre se dirá que es un pobre borracho, mientras que a la que ose protagonizar tal escena más le vale tener preparada una salida efectiva para cuando aparezca el primer idiota que asume está buscando edecán.

Está claro que andar sin pareja por el mundo es más complejo que hacerlo de la mano de alguien, pero no es suficiente para creer que una se merece un diploma cada vez que cumple X tiempo andando soltera.

Las mujeres, a diferencia de los hombres, nos las arreglamos solas bastante bien. Cuidamos  nuestra salud a través del aseo y la alimentación balanceada, por eso es más fácil encontrar un nido de hombre lleno de polvo viejo que la casa de una mujer con el baño sucio. A nosotras tampoco tienen que rogarnos para que comamos “comida de vacas” a pesar de que cada vez hay más mujeres queriendo igualar a los hombres hasta en el número de infartos. Nosotras, en líneas muy generales, podemos vivir sin complicaciones en ausencia de hombres, especialmente si somos grandes, crecidas, jedi, por eso miro con mucho recelo a aquellas que quieren ser coronadas porque hace más de tres meses no tienen ni una cita.

Esa que cada semana se reúne con las amigas para llorar su situación amarga es la misma que de tanto escoger al final se queda con lo peor. En su cabecita brincan entre praderas cubiertas de lavanda los príncipes azules y los empresarios exóticos que podrían sacarla de su mazmorra insípida, rincón que ella misma ha construido y decorado a punta de frases como “es que levantarse todos los días y ver la mitad de la cama vacía es muy duro” y ”¿qué hace una mujer que no tiene novio después de depilarse?”. Las solteras dignas difícilmente se dan cuenta de que sus letanías permanentes tienen el efecto inverso del canto de las sirenas, pues mientras ellas se preguntan por qué las cosas con Raúl no pasaron de la cuarta cita, él les dice a sus amigos que quiere estar con una mujer de verdad y no con una niñita que busca a alguien que le resuelva la vida.

En algún punto de la liberación femenina, nefasta por mal entendida, más de una comenzó a convencerse de que sus problemas se arreglarían casándose con un hombre que trabajara por dos y ganara por cuatro, ya que así podrían dedicarse a maltratar a la sirvienta o a hacerse el tratamiento facial de moda.

El asunto tampoco gira en torno a la plata. Obviamente prefiero estar junto a alguien abundante desde el punto de vista económico que mantener a mi pareja a punta de vender mentiras, empero tengo claro que si quiero compartir mi vida con un guerrero valiente no puedo andar dando alaridos cada vez que se me acaba el acondicionador o cuando hay que lavar el sanitario.

La coherencia para mí es un esfuerzo diario que intento mantener de un modo continuo para “merecerme” la compañía de un hombre jengibre. Me gustan esos señores que conversan durante horas largas y entre temas diversos, por eso leo desde teosofía hasta física, adoro comer rico por eso improviso sabores nuevos cada vez que puedo y tengo ganas, así no ando esperando a alguien para que me lleve a una isla privada en donde están los “artistas” más famosos del momento, ni esperando que santa Marta me conceda el milagro de que Ferrán Adria reabra su chuzo para poder probar algo que sepa a nalga de angelito.

En el mundo hay millones de mujeres que sin ser discapacitadas hacen hazañas increíbles y las sostienen durante años. Sacrifican su salud para asegurar la de sus hijos o renuncian a tenerlos, deseándolos, para que este planeta sea un lugar mejor, por eso, por ellas, creo que cuando usted le calma el berrinche a una soltera digna para que la pobrecita no sufra tanto su soltería está ofendiendo y soslayando a la fuerza verdadera de la esencia femenina, así que todo lo que le pase después de eso lo tendrá bien merecido.