Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 6 de julio de 2012

Mujeres grandes: definiciones



Así como la riqueza de una lengua permite a sus hablantes usar sinónimos para describir una misma característica, las palabras tienen distintas acepciones que hacen posible definir a un objeto o a una persona según el contexto. El siguiente es un ejercicio que juega con las acepciones de término “mujer grande”.

Era una mujer tan grande que le dieron una camiseta y la contrataron como letrero del edificio. Esta es la grandeza “fácil”, la típica, la que la mayoría de la gente identifica como gorda y la asocia con la grandeza de la fealdad, de lo asqueroso, de lo indeseable, muy probablemente porque les recuerda de un modo políticamente incorrecto que si el modelo social en el que viven produce estos “errores de la naturaleza”, en algún momento van a ser triturados por el o peor, que tendrían que incomodarse pensando en un cambio de paradigma.

Era tan grande que los antropólogos comenzaban a creer que era el eslabón perdido. Se busca modelo joven, menor de 21 años, con experiencia en demostración de productos de la industria automotriz, abstenerse de enviar CV si no cumple estrictamente con el perfil, podría ser la fórmula de un clasificado en la sección de empleos de un periódico tradicional, recordándoles a las mujeres inseguras que están cada día más cerca de los 25 que el gotero de sus vidas se está desocupando. 

Una mujer de alma vieja es también una mujer grande. Grande es esa que modifica su ambiente con su sola presencia, esa que obliga a pensar cada vez que quieren adivinarle la edad. La mujer grande no ve el futuro como una dimensión incierta en la que inevitablemente sufrirá su fecha de caducidad, por la misma razón celebra cada milagro que toca su camino con la alegría de un ruiseñor y la fuerza de las alas de un colibrí. La mujer grande no pisa duro porque sabe que hay más poder en un susurro sabio que en un grito a destiempo.

Eran tan grande que hasta la oscuridad le temía. Probablemente esta sea la mejor amante de todas. Siendo lo opuesto a las bonitas remilgadas, expertas en dejar pasar propuestas porque casi nadie está a su altura; esta mujer grande tiene una capacidad de gozo infinita. Sin embargo el asunto de que sea buena en la cama es poco más que accesorio, es más consecuencia pura de la consciencia que ha desarrollado para agradecer y bendecir todo, problemas incluidos.

Ella es capaz de animar hasta a un gay suicida porque le demuestra con hechos duros que la belleza física es marginal cuando se desean relaciones profundas y significativas, mas no lo engañaría, le podría explicar muy bien que una de las pocas alternativas posibles frente a la falta de simetría física tiene como fundamento la inteligencia, pues sólo quien desarrolla el ingenio puede hacer los mejores chistes, ser el bufón de la corte ilustre que les señala sus defectos y cobra por ello.

Espero haber dejado claro que el tamaño sí importa, por eso le deseo que sólo aparezcan mujeres grandes en su vida, eso siempre y cuando usted dé la talla.

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