Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

miércoles, 2 de febrero de 2011

De novelas rosa y penetraciones con verduras

Hace años, cuando el Círculo de Lectores no se parecía a una leyenda como La llorona sus revistas llegaban a mi casa. Yo pasaba ratos largos observando las imágenes de las portadas y leyendo nombres de autores sin diferenciar entre los famosos y los desconocidos, para mí todos eran iguales, unos suertudos. Todos ellos vivían de hacer algo con lo que yo sólo soñaba: escribir profesionalmente.


Un nombre que siempre me llamaba la atención era Johanna Lindsay. La razón es fácil de adivinar, muy narcisista en realidad. Creía que al llamarme como ella ya tenía un paso ganado en mi camino hacia las letras. Ella es la autora de “novelas para mujeres”, un género al que nunca me he acercado, al menos no a fondo. Sigo sin leerla a ella o a Jane Austen, aún creo que el contenido de esas obras está hecho para personas que quieren salir de su cotidianidad a través de textos eróticos y fantasiosos. No sé si me equivoco.

Como millones vi varios capítulos de Sex and the city y otros tantos de Lipstick Jungle, sin embargo no con la religiosidad que caracteriza a otras televidentes. Quizás porque la transmisión de un nuevo episodio de estas series no era para mí un evento ineludible pude darme cuenta de que los personajes impecablemente vestidos no estaban tan bien construídos como los de otras historias, tal vez también se deba al hecho de que llegué a esas historias a través de las imágenes, y no de las palabras, que no siento especial conexión con esas mujeres, aunque también podrían ser los años. Ya no estoy en los 20.

Mientras preparo los capítulos siguientes de la novela que estoy escribiendo leo varios libros, me acerco a otros y planeo futuras lecturas. Entre el material que he recopilado para abordar esta tarea reencontré un libro de la autora australiana Linda Jaivin que se llama Cómeme. La traducción que estoy leyendo es española. Ya era tarde, más o menos la página 40, cuando pensé en leer el original en inglés. El libro es tan entretenido y el trabajo que hay detrás de la formación de sus personajes tan concienzudo que no quise releer todo lo que llevaba. Era más fuerte la curiosidad.

Cómeme arranca con una historia erótica escrita por Philippa una de sus cuatro protagonistas que, a diferencia de los tibios rasgos que caracterizan las portadas de la literatura rosa, no tiene vergüenza al contar detalles de penetraciones con frutas y verduras. 

El libro en español se puede bajar de acá o de acá

Entretanto le echan una ojeada o se deciden a leerlo completo, seguiré organizando una entrada acerca de las pijamadas y lo que en realidad pasa en ellas.

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