Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Anilingus o beso negro




Cualquiera que sea el nombre que se le dé a la práctica de besar, lamer, estimular y tocar el ano con alguna parte de la boca no disminuirá el carácter polémico de una opción privada. Tampoco impedirá que mucha gente siga practicándolo, aunque en público lo niegue.

El anilingus es una opción para quien se le mida y no se limita a una inclinación sexual, por lo que me parece bastante democrático, sin embargo el asunto acá es de disposición y repulsa.

Digamos que usted se cansó del misionero, la silla, el perrito, el pollo asado y el 69. Supongamos que está dispuesto a probar emociones nuevas y sabores distintos pero no se anima a consultarlo con la mujer que tiene al lado. Lo primero que debe hacer es establecer el nivel de tolerancia a lo extraño un su pareja.

Si cuando la invita a comer solo acepta como sobremesa limonada, cerveza, agua y vino, pero se escandaliza cuando le proponen probar bebidas con liches o licuados de manzana verde, espinaca y zanahoria, sus probabilidades de explorar esta actividad con su pareja se reducen. Si en cambio ella es quien lo anima a probar sabores  exóticos como la cúrcuma, el azafrán y se muere de la risa cuando le propone comer chunchullo u orejas fritas de marrano está en un sendero prometedor. Las personas que están dispuestas a experimentar con comida poco común son menos remilgadas si se les presenta innovación envuelta en sábanas.

Ahora ya recibió el anhelado “sí” y quiere saber cómo prepararse para la extraordinaria faena. Comencemos con la limpieza y los dedos.

El agua y el jabón

Ya dispuestos a disfrutar del beso negro lo mejor es preparar el escenario. La limpieza es importante para lograr una sesión exitosa de anilingus. Los expertos aconsejan bañar la zona con jabón y paño suaves o usar enemas, adminículos que a varios les resultan eróticos, sin embargo es conveniente hacer el procedimiento unas horas antes, así el cuerpo tiene tiempo de reabsorber la humedad que deja.

Recuerde que por más juiciosa que sea su tarea la presencia de heces en esta zona es natural, así que prepárese para encontrar algún resto mientras juguetea, pero tenga presente que tampoco logrará resultados positivos si exagera con la higienización. Los tejidos que se encuentran allí se verán alterados si usa elementos que puedan rasgar o lastimar de modo alguno el ano. Asimismo el abuso de lavativas puede romper el balance natural del mecanismo de evacuación.

Dedos a la obra

Es probable que no vaya pedirle a su compañera que se empelote y se ponga en cuatro para comenzar la función, mas bien comenzará con un jugueteo de manos y dedos. En ese momento, así las neuronas lo tengan pensando como simio, recuerde que llevar las manos del trasero a la vagina, sin lavárselas antes, es una excelente forma de producirle una seria infección urinaria, así que evítelo. La alternativa podría ser una mano para el frente y otra para la retaguardia. Esta precaución también aplica para la boca, pero eso lo resolvemos más adelante.

Besando el lado oscuro

Terminados los preámbulos es momento del gran cierre o del gran acto, dependiendo de cómo se venga la pasión.

Los condones, cortados a lo largo (ya haré un video de la técnica uno de estos días) pueden usarse para cubrir el ano y poder jugar con la boca sin preocupaciones. No es misterio ni mito que en el recto, tan cercano al intestino grueso, habitan bichitos que si se tragan provocan enfermedades con síntomas tan molestos como fiebre y calambres, entre otros, pero eso no detendrá la diversión.

Los guantes de látex, que se asocian con falta de salud en este caso pueden prevenirla. Cortar los dedos para luego abrir en toda su extensión la superficie de la que está hecha, también permite cubrir el ano para lamer, chupar y mordisquear a gusto, eso sí busque esos que no tienen talco, de lo contrario puede encontrar obstáculos pulverizados que lo lleven a odiar el anilingus.

Si quiere llevar lubricante a su incursión en tierras inexploradas, pídale a quien atiende su sex shop de confianza uno a base de agua. Los que están fabricados a base de látex pueden dañar la superficie de condones y guantes hechos del mismo material, así que perdería todo el esfuerzo previo.

Tal vez todas estas precauciones le resulten aburridas, pero si las toma podrá abandonarse a la práctica segura y confiada del anilingus, sin pensar en la transmisión de enfermedades, no sólo sexuales, además este plan podría repetirse en el futuro junto a otros igual de placenteros o llevarlo a otras prácticas como la sumisión.

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