Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 8 de octubre de 2010

Machistas disfrazados de caballeros - III

En la primera parte de esta serie escribí acerca de los machistas que quieren hacerse pasar por caballeros al no permitirles a las mujeres ejercer actividades con tradición masculina, como manejar y aquellos que creen deberíamos vestirnos siempre con falda. 

En la segunda mencioné a los que esperan salir todo el tiempo con muñecas y a los que sufren ataques, casi ansiosos, al ver que una mujer quiere invitarles un café. 

Abajo encontrará los 2 últimos disfraces de esta serie.

Su pareja es una mujer creativa y práctica, por eso siempre encuentra adornos nuevos en la casa. A veces es un jarrón lleno de flores, otras bolsas de pétalos de flores secos en el baño o un camino de mesa bordado a mano. 

Ella prefiere hacer esos objetos en lugar de pagar microfortunas en las tiendas donde las venden. Lo que usted no sabe es cómo logra que todo le salga tan barato, tal vez si lo supiera le daría su tarjeta de crédito para pagar lo necesario con tal de que ella no se arriesgara innecesariamente.

Su pareja conoce tan bien como usted la ciudad pero además sabe dónde compran, al mayoreo, los comerciantes de materiales para manualidades, por eso se resiste a pagar de más con la excusa de que el local “es divino” y “está ubicadísimo”. Ella prefiere irse a la fuente, el centro, por decir un lugar,  donde venden los mayoristas.

Si le parece horroroso que su amada ande sola por lugares tan lúgubres y peligrosos, porque está convencido de que las mujeres somos seres tan delicados como los copos de nieve, que necesitamos un guardaespaldas personal para andar por sitios populares, mejor comience a cambiar de idea. 

En más de una ocasión sabemos perfectamente cómo desenvolvernos en lugares que a sus ojos son inhóspitos, además no tenemos problemas con pedir ayuda si la necesitamos, por ejemplo al sentirnos perdidas.

Ella y usted tienen un acuerdo explícito en el que, una vez al mes, cada quien sale con sus amigos, es decir usted con sus amigas y amigos, y ella con sus amigas.

En su cabeza no cabe la posibilidad de que un hombre quiera acercarse a una vieja sin segundas intenciones. En realidad disfruta mucho del coqueteo inofensivo que logra en sus salidas mixtas, por eso su sangre burbujea al imaginar que ella puede andar en las mismas.

Por favor no lo niegue, al menos mantenga su dignidad sincerándose. Al usar el doble esquema “yo puedo, ellas no” sólo hace más evidente lo que ya es obvio. Tanto derecho y tantas habilidades como usted tiene su pareja para respetar la relación que tienen.

Si se siente incapaz de respetar las decisiones que toma y ejecuta la vieja que tiene al lado entonces asúmalo, seguirá siendo machista y saliendo con culicagadas, cronológicas y/o mentales.


La próxima semana comenzaré una nueva serie, fragmentada e irregular. No sé cuántos textos tendrá, lo que sí sé es que relatará algunas de las experiencias que han hecho parte del proyecto de la empelotada de las mujeres jedi.

2 comentarios:

  1. Hoy invito yo, mañana vos... Hay muchas, que no se permiten ser invitadas a tomar un café o a un cine, cuando hablo de invitadas hablo de que pague el caballero, por 'feministas' o 'anti-machistas', pero dama querida, la invitación es un gesto, hay que dejar que el otro pague cuando se ofrece.
    Incluso llevar el histeriqueo de las primeras citas hasta la cuenta
    "dejá, pago yo"
    "no, cómo vas a pagar vos, deja que yo pago lo mío"
    "pero no por favor"
    "bueno está bien, gracias"
    El agradecimiento final, para uno o para la una es, muchas veces, 'pago' suficiente por un café o una cena...
    Hay que evitar el machismo, que lamentablemente a veces se nos escapa, por tenerlo tan taladrado en esta sociedad, pero el otro extremo también es peligroso, en una relación por más pasajera que sea, hay que mantener las cosas en movimiento, hoy tiro yo, vos entregas, mañana tirás vos yo entrego. Si se estanca, ya sea en un extremo o en un equilibrio 'perfecto' atrás del estancamiento llega el hastío y atras el hartazgo y el fin de las cosas bellas que hay para descubrir...

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  2. Histeriqueo y hartazgo fueron las palabras que más me gustaron de su comentario, pero más allá de la forma, creo que pensamos de modo similar.
    Conozco a esas mujeres a las que usted se refiere, declaran que si le dejan al hombre pagar éste creerá que tiene derecho a "cobrar" por lo que ha dado. No lo creo así.
    Soy más de la opinión de un sano balance, sin embargo el machismo está más presente que el feminismo, me lo dice la experiencia que me recuerda el esfuerzo que debo hacer para pagar yo la cuenta cuando quiero y puedo. Pero yo sí me dejo invitar.

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