Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 15 de octubre de 2010

El arte de los nudos - I

Después de abrir este blog y verme hablando con amigos, todos hombres, hasta altas horas de la noche, en medio de carcajadas sonoras, pensé en reunirme con los lectores para hablar de aquellos temas que logran miradas torcidas y silencios incómodos en muchas mujeres. Luego comencé a pensar en quitarme la ropa.

Pocas no son las viejas que han decidido impulsar su carrera “artística” con una empelotada, yo buscando algo parecido y viendo como mujeres con algo de sesos, exceso de hambre de fama y queriendo proyectar una imagen intelectual tergiversada también me antojé. 

Al comienzo quise justificarme “yo no soy como ellas”, “yo no trabajo en una revista”, “a mí no me pagan por hacerlo” y “si supimos de qué color tiene los pezones, en resumen, la vimos en bola”, pero luego me di cuenta de que no necesitaba hacerlo. No tengo hijos, no estoy casada, es más no creo ni en los noviazgos (pero sí en las relaciones de pareja) y siempre he hecho lo que se me viene en gana.

Concluí que cuando esté viejita quiero tener imágenes que me recuerden lo feliz que fui y la capacidad que tenía de divertirme, pero sobretodo de divertirme conmigo misma.

Con esta conclusión y con la seguridad incubada, me encerré un día en mi cuarto a hacer pruebas, la mayoría a blanco y negro. Salieron imágenes horrorosas, composiciones interesantes, juegos de luz creativos, junto a ideas de lo que vendría. En esa sesión, solitaria e improvisada, apareció una foto que luego recorté para poner en el perfil del pornspring de este blog.

Las inseguridades también aparecieron, especialmente cuando veía las fotos en la pantallita de la cámara y comprobaba que no me gustaba el cachete caído, el pliegue en la ropa o el mechón sobre la piel que debería verse impecable. Con desagrado descubrí esos rasgos superfluos que llevo dentro. Sin embargo mis demonios internos no lograron detenerme.

Tiempo después, en una salida nocturna con dos mujeres, mientras contaba mi proyecto una de ellas se ofreció a ser mi fotógrafa y, además,  hacer parte del proyecto de la empelotada.


2 comentarios:

  1. Si hay algo bello, son esas pequeñas cosas, esos detalles que hacen que sean diferentes de cualquier otra, diferentes de la imagen que tienen de si, y diferentes de la imagen que uno tiene de ustedes.
    Buscar esas "imperfecciones" es el juego más atrapante que hay, demorándose en palpar, besar, ver, oler (en fin, usar los cinco sentidos) esas oquedades, la marca de la unión de la piel con la ropa interior, ese pedacito de carne un poco más rebelde que el resto...
    Empelotese, pero no deje de disfrutar sus singularidades señorita!
    Esas son las cosas que nos atrapan.

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  2. La diferencia, la esencia, riman, son familiares, hacen parte de lo mismo y no lo son.
    Mire usted, ensayo poesía gracias a su comentario.
    "Oquedades" esa palabra es poética por sí misma. No se pensó, al menos no conscientemente en la poesía de las imágenes, pero algo de ella las impregnó.
    Vamos a ver qué resuelvo con mis singularidades.

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