Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 20 de agosto de 2010

Cunnilingus - Parte 3



El cunnilingus es una práctica sexual para personas maduras, porque quienes no son capaces de hablar de algo, difícilmente pueden hacer ese algo bien. 

El cunnilingus o sexo oral dado a una mujer suele ser algo que se pasa por alto, durante las conversaciones o en la faena misma, lo primero es molesto, lo segundo puede llegar a ser imperdonable. Mientras ustedes sienten que todo estuvo muy rico, pero que les robaron algo si no se lo mamaron, nosotras podemos sentir lo mismo, entendiendo que nosotras los difrutemos. Ya sabemos que hay mujeres asquientas, puritanas o complicadas que no saben de lo que se pierden y tampoco quieren averiguarlo. Continuemos con las que sí sabemos.

El sexo oral tiene un ingrediente verbal necesario para su éxito, así que si dos personas que compartirán o han compartido sus cuerpos a un nivel profundo no pueden hablar vestidos de lo que hacen desvestidos, tienen problemas. 

Es cierto que hay parejas de química increíble en la cama, adivinan lo que el otro quiere como si le leyeran la mente, pero también es verdad que hay maniobras difíciles de explicar a señas, este es el caso del cunnilingus. Una mujer que sepa qué quiere, cómo lo quiere y dónde lo quiere es capaz de dar indicaciones precisas y claras acerca del procedimiento a seguir, pero si esa misma vieja no es capaz de poner en palabras lo que necesita por vergüenza, inmadurez o lo que sea, está jodida y su pareja también.

Una mujer no puede pretender que su amante adivine lo que quiere sólo porque ella lo piensa. Usted no tiene la obligación de ser telépata por más que la vieja con la que anda quiera hacérselo creer. Las preferencias sexuales, en general, deben ser discutidas antes de descubrir los gustos que tiene el otro en cuanto a ropa interior. Es mejor que los colores se les suban a la cara estando vestidos, a que eso ocurra cuando están a punto de disfrutar la mejor parte pero descubren que el uno quiere duro y el otro quiere con la suavidad de una pluma, más cuando se trata de una práctica a la que muchos hombres se niegan y otras tantas mujeres catalogan como asquerosa.

La próxima vez que planee darle cunnilingus, a una mujer con la que no lo ha hecho en el pasado tómese su tiempo, tantee el terreno con la lengua, pero hablando, así evitará malos ratos y malos polvos.

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