Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 6 de agosto de 2010

Cunnilingus - Parte 2

fragmentos de Valentina por sicoactiva



Una creencia muy extendida es que una faena sólo está completa si el tipo se lo mete a la vieja y se viene. Según esta el sexo oral es sólo una “relación impropia”, como la denominara Bill Clinton. La verdad es que el sexo oral, en este caso el cunnilingus, es una actividad tan completa como la penetración vaginal o anal.

El cunnilingus le abrió la puerta de la aceptación a las felaciones, más conocidas como mamadas, y en el proceso pasó a ser un protagonista del juego previo, al menos entre los amantes interesados en que su pareja la pasara tan rico como ellos. Si bien la popularización del sexo oral hizo que perdiera sus características asquerosas y enfermizas, lo encasilló en un lugar del que ha sido difícil sacarlo.

Para muchas personas sigue siendo una tarea más, una actividad de preparación para el acto principal, sin embargo el sexo oral tiene todo lo necesario para ser una faena completa y deliciosa.

El cunnilingus es una práctica ideal para variar la coreografía habitual con una pareja estable, si la vieja con la que está es desinhibida y goza experimentando sensaciones distintas, seguro mostrará disposición para hacer maromas que los divertirán a ambos.

El cunnilingus no es semi-sexo, así la pornografía muestre lo contrario 

La pornografía, a pesar de los cambios que ha tenido a través del tiempo, conserva algunos elementos más o menos permanentes, uno de ellos es la gran cantidad de escenas de mujeres chupándoselo a un tipo, mientras que la escena inversa suele ser breve y desabrida, como si fuera un reemplazo de las imágenes que no pudieron grabar porque al actor no se le puso duro tan rápido como era necesario.

No son pocas las personas que se dejan influenciar por lo que ven en una pantalla, los adolescentes por ejemplo, se toman tan en serio lo que ven que terminan creyendo con firmeza esa es la mejor forma de moverse en la cama y sí, puede que de vez en cuando jugar a imitar la película sea lo máximo, pero como todo, cuando se convierte en costumbre termina por aburrir una vez pierde la gracia y la novedad.

Hay otro hecho evidente pero que se olvida con frecuencia: La pornografía es un producto hecho pensando en hombres. Hasta donde sé entre las lesbianas no es un plan frecuente ver porno para calentarse antes de tirar. El género lésbico de la pornografía está diseñado para que a usted se le pare y no para que nuestros orgasmos sean más intensos, por eso las escenas se plantean teniendo en mente lo que le gustaría ver a un hombre y no lo que disfrutaría haciendo una lesbiana. No es casual que en la mayoría aparezca un dildo o un vibrador, para recordarle al espectador el espíritu penetrante y lo rico que sería estar ahí con ese par de hembras. Estoy prácticamente segura de que las relaciones sexuales entre mujeres se las arreglan maravillosamente bien con sus manos, pies, dedos y, sobretodo, bocas.

En general las mujeres agradecemos y deseamos que los hombres se dediquen a tratar zonas del cuerpo diferentes a las que les gustan a ustedes, por eso nos sorprende y nos anima que nos acaricien las piernas, los brazos o la espalda, para variar la atención que recibimos en las tetas y la vulva, sin embargo las lamidas y chupadas en esta última tienen alta probabilidad de quedar en la memoria. Si busca dejar un recuerdo agradable no tema preguntar o pedir instrucciones, muy seguramente será valorado por esforzarse y colaborar con el clímax de ella, en lugar de hacérselo más difícil por estar pensando en lo que vio en pornhub.com la semana pasada.

Si lo que le preocupa es ser buen amante su objetivo, en una buena faena no debería ser estar dentro de la vieja como sea y por donde sea, sino dejarla desmayada de placer, obviamente no lo logrará en todas las ocasiones, pero esas horas de práctica con el centro de atención movido hacia alcanzar un buen orgasmo en equipo, tarde o temprano darán resultados.

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