Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 21 de mayo de 2010

Las mujeres que odiamos

Todas las mujeres tenemos una tipa que odiamos. En nuestra infancia o en nuestra adolescencia chocamos con una vieja que nos quitó un novio, nos robó un juguete o simplemente se dedicó a capturar la atención de todos los manes, no para sentirse más linda, sino para hacernos sentir más feas a las demás. Esas ofensas se perdonan pero no se olvidan. Ya de adultas, las mujeres que odiamos se convierten en oportunistas, expertas en sacar provecho de cada cualidad que las destaque sobre las demás. A continuación algunos ejemplos.

La erótica: No es bonita, pero tampoco es fea. Respira tanta sexualidad que decirle zorra es insultar al animal no a ella. Las zorras tienen periodos de celo definidos durante el año, a diferencia de la erótica, que parece estar siempre lista para entrar en acción. Sus pintas no siempre incluyen minifaldas, escotes profundos o botas largas, ella se basta a sí misma con su mirada atrevida y sus labios insinuantes. La falta de tacones no distrae a otras mujeres, ya saben muy bien de qué es capaz.

zorra en ambiente rural mirando a la cámara


La flaca: Tiene el carácter débil, porque no hay nada como las dietas para enseñarle a una mujer lo que es la disciplina. De niña parecía que se iba a partir de lo flaca que era. En la pubertad comprarle ropa era un tortura, todo le quedaba corto o cabían dos de repetidas adentro de cada prenda. Cuando comenzó a acumular grasa en la cola y las tetas, ganó algo de forma y envidia ajena. Puede tener 50 pero igual es capaz de comer como cerda, porque nunca engorda. Lo sabe y se lo restriega, cada vez que puede, a las que se dicen “de huesos grandes”.

La come-años: Es la peor clienta de las fábricas de cosméticos. Les demuestra todos los días a las demás que el tema de las arrugas es genético. La abuela y la bisabuela de la come-años murieron con piel de monalisa, así que ella está segura de haberse ganado esa lotería. Su mejor vícitma son aquellas que sólo tienen álbumes familiares con fotos de mujeres hasta los 40. Esas menos suertudas ya saben qué les espera, por lo que también es muy posible que odien las frutas secas. 

primer plano de una pasa de ciruela


Señorita cara perfecta: Ingrid Bergman causa admiración porque es un ícono del cine, porque salió como una dama cuando se montó a ese avión en Casablanca, pero también se la aprecia porque está muerta. Si una vieja igualita a ella está dentro del perímetro de otra mujer, se convierte automáticamente en objetivo militar. La señorita cara perfecta es insoportable. Apenas se levanta parece haber salido de una sesión de maquillaje con un estilista profesional. Su rostro le dice a las demás que es una barbaridad tener espejo en el baño, para presenciar un espectáculo tan desagradable cada mañana, lleno de lagañas y cutis multicolor, eso en el mejor de los casos. Mejor ni hablar de cuando la función incluye antifaz de mapache, porque la noche anterior la pereza de quitar el maquillaje fue más fuerte que la vanidad.

contrapicado de mapache sobre fondo de cemento


La mujer jedi: A esta la odian porque entiende, como ninguna,  el pensamiento masculino. Siempre se la ve rodeada de tipos, cagada de la risa y con cara orgásmica.  Aunque le dicen puta cada vez que pueden, la envidian. Inspira ardores de alma por la confianza desmedida que le tienen los hombres. La mujer jedi es la encarnación del acertijo supremo, las demás no entienden cómo hace click con ellos en un suspiro, mientras ellas se esfuerzan para comprender los misterios masculinos. Las mujer jedi es traicionera, conoce las reglas de la complejidad de las mujeres, pero no las respeta.

La bonita tonta: De tonta no tiene ni un pelo mal depilado en sus espectaculares piernas. Para colmo sabe perfectamente cómo resaltar sus cualidades y ocultar sus defectos, que los tiene, así los tipos, deslumbrados, los ignoren por completo al conocerla. Tiene celulitis, pero la oculta muy bien, también tiene estrías, pero no las muestra hasta que todos la comienzan a amar por su falsa torpeza. Consigue trabajos, invitaciones y privilegios sin esforzarse, sólo sonriendo, ya parece una foto de tanto hacerlo. Por fortuna existe criptonita para estas súper mujeres. Otra bonita tonta, que finja no tener cerebro para conseguir todo lo que quiere, pero que sea aún más estética que la primera. Es bien sabido que las bellezas iguales (o parecidas) se repelen.

La sabelotodo: Las mujeres queremos ser bonitas y también queremos ser inteligentes, pero rara vez lo logramos. A la sabelotodo se le carga bronca porque decidió, sin miedo, que quería dedicarse a cultivar la cabeza y no el cuerpo. Renunció conscientemente a los estereotipos que le quisieron imponer, dedicándose a lo que se le dio la gana. Puede ser bonita, pero a veces ni se entera. En esos casos el odio que inspira es aún peor y más despiadado. La sabelotodo tiene la fuerza que da el conocimiento, si además medita es invencible.

¿Y yo a cuál odio? Creo que es una mezcla entre la erótica y la bonita tonta, pero mejor vea mi terna y juzgue usted mismo.

Jessica Lowndes (Para colmo en 90210 se llama como una vieja que me hizo una sucia en la vida real)

Opciones para la próxima semana:
Los buenos cuarentones, cincuentones y sesentones; porque los hombres ricos siempre estarán buenos y el tránsito de los calzones a la tanga.
Recibo votos en mi cuenta de Twitter.



Créditos de las fotografías:


2 comentarios:

  1. Vaya, ¿si yo fuera mujer en q categoría caería? cara perfecta y bonita tonta ni hablar, erótica, jedi y sabelotodo tampoco, pero de la flaca y la come años algo tengo.. jajaja.

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  2. Juan ahí tienes, no todas estamos sólo en una categoría, pero tú ya encontraste en las que más cómodo te sientes.

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