Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 14 de mayo de 2010

El hombre perfecto: No existe, pero estas son 10 formas de imitarlo

1. Las mujeres tenemos días de ánimo horrible, no por el síndrome premenstrual ni por estar en esos días. También queremos asesinar jefes imbéciles y exterminar clientes estúpidos cada tanto, por los méritos que ellos mismos hacen. En esas ocasiones un beso o un abrazo puede calmarnos tanto como una taza de té de jazmín.

ilusión de movimiento de una pareja separada que camina hasta unirse en un beso

mano masculina sosteniendo una copa con agua y una rosa dentro de ella2. Durante los días rojos los cólicos están listos para gritar “presente”. En lugar de usar una bolsa de agua caliente o un mamarracho calentado en el microondas, preferiríamos un par de manos calientes para mantener tibia la adolorida panza. Si se porta bien es posible que clasifique para sexo, eso es aún más efectivo que el calor localizado, hasta los ginecólogos lo recomiendan.

3. Cocinar es un arte, sobretodo para los chefs, para el resto de los mortales es una obligación, a veces difícil de eludir, por eso se valorará profundamente al hombre que se ofrezca a proveer alimento, ya sea producto de sus propias manos o de sus habilidades comunicativas, llamando a un buen restaurante chino o italiano. Ganará más puntos aquel tipo que llegue directamente de la calle con la comida, imitando al cavernícola que entraba a casa con el mamut cazado al hombro.
plato de comida oriental con palillos chinos en ella

primer plano en sepia de pies femeninos descalzos
4. Nada como un buen par de pies calientes para espantar el frío. Por una razón que desconozco las viejas tendemos a padecer ‘síndrome de pies helados nocturnos’. Durante el día los zapatos, las medias y la actividad física mantienen nuestra mente ocupada y nuestros pies tibios, pero cuando llega la noche todo cambia. Siempre será buena una sesión de caricias pédicas, mejor todavía si el par de pies que la proporciona es de mayor tamaño al femenino. 

5. Aquellos días en que no brilla mucho el sol es necesaria la luz amarilla, siendo una buena oportunidad para que un tipo se comporte como un sol con su pareja, por ejemplo lavando la mitad de la vajilla que ensució preparando un huevo frito, o comprando frutas para el resto de la semana.

dos velas rojas encendidas, un toque perfecto para cambiar la atmósfera

6. Las velas aromatizadas y los inciensos nos gustan con o sin hombres, pero si el tipo en cuestión decide encenderlos, por cuenta propia, como preparación para la faena, recibirá favores especiales. Las velas – no aromáticas – también pueden hacer la diferencia entre una comida cotidiana y una romántica. Sin embargo no exagere, estar pensando todo el tiempo en endulzar el ambiente puede confundir a su pareja y hacerla sospechar de su hombría.

7. Propóngale a su susodicha tomar un baño de tina juntos, turnándose la enjabonada de cuerpo entero, ya verá cómo se relajan. Dependiendo de la mujer con la que esté tratando es posible que se anime luego a usar patitos de hule con formas fálicas, pero para estar seguro, primero tantee el terreno.

primer plano de ducha cromada tipo teléfono sobre fondo de cerámica y baldosas blancas

8. No es que a las mujeres no nos gusten las películas de acción, es que no nos las han sabido vender. Cuando nos hablan de acción pensamos automáticamente en patada-puño-explosión, lo que poco nos atrae, a menos que la violencia y el derramamiento de sangre tengan una buena causa, ojalá dramática. Películas como The Bourne Identity, Ocean’s Eleven o The Italian Job cuentan historias con las cuales el pensamiento femenino puede conectarse. El hecho de que tengan mujeres protagonistas también ayuda.

9. Es claro que los hombres que disfrutan el arrunche, la cucharita o acurrucarse (sea cual sea el nombre es lo mismo) son minoría. De ahí su alto valor en la bolsa de valores femeninos. Si de cuando en cuando se arruncha con la vieja que tiene al lado ganará puntos, que se multiplicarán por 4 si no hubo sexo antes y la idea fue suya. Una recomendación: averigüe primero si ella es de las que prefiere rumba antes que plan casero, si es así, mejor tome clases de baile.

10. Los vibradores son magníficos, sobretodo cuando están pegados a un cuerpo. Ya sabemos que esa deliciosa sensación, mecánica, no viene de un cuerpo vivo, pero también sabemos que los hombres tienen movimientos que hasta ahora ningún aparato es capaz de igualar. Corolario: Si la vieja con la que quiere quedar bien disfruta del sexo oral, aprender trucos de cunnilinguis. Hará la diferencia entre ser un amante bueno y uno espectacular. 

Para el viernes tengo 3 opciones: las mujeres que odiamos; los buenos cuarentones, cincuentones y sesentones; y porque los hombres ricos siempre estarán buenos. ¿Cuál tema les suena más?



Créditos de las fotos:

4 comentarios:

  1. La 7 siempre me ha resultado placentera.. pero la niña de ahora no quiere!!!

    5. Yo siempre lavo todos los platos! bueno, desde q me divorcié ;)

    Seguro q somos minoría los de la 9? sure? no se ahhh

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  2. Cyberjuan te veo bien con este comentario. Estás haciendo la tarea bien con eso de las 5 y la 7, así sea porque no queda más remedio ;)
    Lo que sé es que a los hombres no les trama quedarse tiradotes con la mujer al lado, yo sí creo que tú eres de esas pocas, pero valiosas, excepciones.

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  3. Soy mujer y me encanta el sexo con hombres, peeero no me gustan las velas (aromatizadas o no), ni los inciensos, ni tomar baños en pareja (son para limpiarme solamente así que nunca me tardo más de 15 minutos), amo las películas de acción (más que las románticas, argh!) y ODIO que me roben mi espacio en la cama o que me estén abrazando cuando quiero dormir.

    Así que creo que tengo dos opciones: debo de saber y usar esto a mi favor para volverme la mujer ideal o debería empezar a considerar volverme lesbiana ¿qué opinas?

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  4. Magdalena no todas somos iguales, por fortuna, por eso hay algunas que aplican en tu caso y otras que no.
    La mujer ideal ya eres, incluso puedes ser una mujer jedi ideal: http://paradoja-humana.blogspot.com/2010/03/mujeres-jedi.html
    No hace falta cambiar para darle gusto a nadie, o quizás sí, para darse gusto a sí misma.

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