Verdades que las mujeres, por hipócritas, no les decimos a los hombres.

viernes, 16 de abril de 2010

Guía para levantarse una vieja – Segunda Parte

En la primera parte de esta guía hablé de la inteligencia de mercados (gracias a ApoloDuvalis por el término) que debía hacer antes de acercarse a una mujer. Resalté la importancia de saber con quién se está tratando. Hoy voy a hablarle de porque es útil tener esa información antes de intentar un acercamiento. 

No sobra que lo repita: las mujeres no somos todas iguales, por eso acercarse a nosotras, siempre del mismo modo no es una estrategia de conquista inteligente ni efectiva. A partir de una clasificación extremadamente simple, le contaré cómo podría arrimarse a una mujer, además de los posibles resultados. 

Las intelectuales
Lo más importante para ellas es su cabeza. Les gusta leer, estudiar, aprender en general, por lo que gastan más tiempo y plata consumiendo información que visitando centros comerciales, o probando nuevos productos cosméticos. Las hay bonitas, feas, atractivas aunque no lindas y promedio, pero eso no les importa, por lo que a usted tampoco debe importarle. 
Si se traga de una vieja intelectual tendrá más posibilidades de acercarse a ella si usted es un hombre similar, es decir le apasionan los libros, el cine independiente o la cocina de autor, entre otras cosas. Con estas mujeres es difícil disimular, en el momento en que intente hablar con naturalidad de Akira Kurosawa se verá tan artificial como a quien no le enseñaron a tutear, pero un día decide intentarlo para verse cool. Ellas valoran mucho la buena conversación, así que en cuanto meta la pata, habrá fracasado catastróficamente.
Si le gusta una mujer intelectual no comience a leer sólo para complacerla. Cuando ella se entere lo máximo que sentirá por usted es ternura por el esfuerzo que está haciendo, además ella sabe bien que el amor por el saber no se activa cuando alguien se traga, tiene muy claro que es un objetivo íntimo y personal.
Ahora veamos la situación de otro modo. Usted ama leer, adora el cine y tiene una cultura general muy amplia, llena de datos irrelevantes pero que se oyen bien cuando se pronuncian en voz alta. Su camino hacia la vieja es más sencillo, bastará con que busque entre su repertorio temático y resalte los aspectos que tiene en común con ella. Si se entera que es alumna en una maestría de estudios culturales averigüe qué pueblo le apasiona, qué región del mundo quisiera visitar y arranque por ahí.
Para muchos las mujeres intelectuales pueden parecer un problema, una demanda exagerada de esfuerzo, y es cierto. Para estar con una vieja que usa la cabeza es necesario tener valentía y disposición al cambio constante, pero también se logra estar junto a personas de mente abierta que de cuando en cuando estarán dispuestas a tener relaciones informales, pero como todas no son iguales, también las hay cuadriculadas y mucho, por fortuna no son las únicas. Ahora las modelos.

Las modelos
No deje que el nombre lo confunda, las modelos no son siempre bonitas, ni siempre están buenas, ni son remamacitas. Las modelos son mujeres que de niñas jugaban con la ropa y el maquillaje de la mamá, que le preguntaban a cada rato cuándo iba a ser grande para poder ir a fiestas, a lo que ella le contestaba “princesa, vas a ver que el tiempo pasa muy rápido y cuando vayas todos los hombres se van a derretir por ti”, también existe la versión que comienza con la palabra “preciosa”, pero sea cual fuere el daño está hecho.
A ellas las criaron convenciéndolas de que lo más importante es la apariencia física, por lo que son expertas en maquillaje, ropa, ejercicios, dietas y demás temas relacionados directamente con la imagen. Su biblia es Vogue y el papa Anna Wintour, como corresponde. Ahí aprendieron que para disimular las ojeras, a falta de un producto especial, se debe usar sombra amarilla antes de los polvos traslúcidos.
Si su objetivo es una mujer tipo modelo podrá usar con éxito piropos que alaben sus cualidades más evidentes, sin importar si son naturales o fruto de secretos de belleza. Ganará todavía más puntos si logra aprenderse de memoria su ropero completo, ya que cuando la vea vestida con algo, nuevo podrá decirle “me encanta como te queda ese/a [inserte aquí el nombre de la prenda]”.
Sería una irresponsable si olvido decirle que existe una línea muy fina que separa al hombre que hace elogios con éxito del gay. No digo que por andarle alabando el pelo, los chiros y el maquillaje usted vaya a cambiar su preferencia sexual, sólo le advierto que si exagera es posible que la confunda, si eso llegara a pasar la primera invitación podría hacerla ella, pero para que la acompañe a comprar ropa.

Aún me hace falta hablar de tres tipos de mujeres, pero esas las dejo para la tercera y última parte de esta guía. Mientras, si siente que no puede aguantarse las ganas de saber más, le dejo este enlace:

2 comentarios:

  1. Jeje, yo sabía que había una tercera parte

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  2. /J., sabías bien, cuando me emociono un tema me extiendo.

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